Carlo Crivelli (Venecia, 1430 – 1495)


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Carlo Crivelli, que siempre proclamó sus orígenes venecianos en la firma de sus obras, desarrolló el grueso de su actividad como pintor en las Marcas. Allí realizó pequeñas tablas de devoción privada y grandes polípticos en los que conjugó fondos de oro y rigurosa perspectiva,  elegancia y crudeza, fantasía decorativa y observación de la realidad.

La Anunciación con San Emigdio, 1486 – Carlo Crivelli

Biografía y obra de Carlo Crivelli

A pesar del reconocimiento que sus obras tuvieron en la región, su peculiar talento artístico,  su alejamiento de los principales centros de difusión del Renacimiento y la dispersión que afectó a sus obras en el siglo XIX, han dificultado su apreciación como uno de los grandes pintores del siglo XV.

El primer estudioso que reservó a Crivelli un espacio importante en la historia de la pintura italiana fue Luigi Lanzi (1789): «es pintor digno que se conoce por la fuerza del colorido más que por el dibujo; su mayor mérito reside en las pequeñas historias, donde sitúa bellos paisajes y da gracia a las figuras, movimiento, expresión, y a veces algo de color de escuela peruginesca… Por sus colores fluidos y por su dibujo nervioso este pintor tiene derecho a considerarse apreciadísimo entre los antiguos»

Durante la invasión napoleónica, los polipticos de Crivelli fueron, en su mayoría,  desmembrados. La fiebre coleccionista del siglo XIX, sobre todo la inglesa, hizo el resto. Para los especialistas modernos que han intentado reagrupar las distintas tablas de los polípticos, hoy diseminadas por diversos museos del mundo, han resultado extremadamente valiosas las «Memorie storiche delle arti e degli artisti della Marca di Ancona (1834)».

Ricci, además de reconocer la deuda que las Marcas tenían con Cravelli «ya que se trasladó a este lugar y en él esparció mucha luz», y de trazar una biografía del pintor, describió pinturas suyas, entonces todavía conservadas en los lugares de origen, que «…aun sin firma, tienen unas características tan claras,  que con sólo verlas no se duda de atribuirlas a su pincel».

Para otro crítico, Berenson, Crivelli  «se encuentra situado entre los artistas más originales de todos los tiempos y todos los países; con la misma fantasía y espontaneidad de un dibujante japonés,  da expresión a una Piedad tan intensa y emotiva como la de Jacopo da Todi, a una dulzura de sentimiento tan sincera y delicada como la de una Virgen francesa del siglo XIV tallada en marfil.

La belleza mística de Simone Martini y la ternura apasionada del joven Bellini, fueron encarnadas por Crivelli en formas que tienen la precisión de contornos y el brillo metálico de las lacas y cerámicas antiguas de Satsuma…Crivelli  ha de ser tratado aisladamente y como producto de unas condiciones ambientales estáticas,  si no reaccionarias…Crivelli no pertenece al movimiento renacentista caracterizado por su progreso incesante».

Esta singularidad planteada por Berenson fue, por otra parte, la que hizo de Crivelli uno de los artistas admirados por el círculo de los prerrafaelitas.

Carlo Crivelli se afianzó en su época a través  de gráciles tipos (santas y madonnas, principalmente), aunque siempre conformados por formas duras, aristadas y pesantes, enriquecidas por el preciosismo y la minuciosidad de los detalles a la manera flamenca.

En sus obras no desprecia la utilización del agradecido fondo dorado de raigambre gótica, ni tampoco el oro de las vestimentas, pero tampoco la fórmula mantegnesca de enmarcar a los personajes en recargadas y arqueologistas arquitecturas, vistas con perspectiva renacentista, en las que difícilmente faltan las guirnaldas de frutos.

Principales Obras de Carlo Crivelli

EL POLIPTICO DE ASCOLI PICENO

LA ANUNCIACION DE ASCOLI PICENO

EL RETABLO DE LA CORONACION DE LA VIRGEN DE FABRIANO

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