Antonello Da Messina (Messina, 1430 – 1479)


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Antonello da Messina fue el pintor renacentista más excepcional que dio la Italia meridional, ya que supo sintetizar y conjugar, como ningún otro, el sentido descriptivo del arte flamenco  y el concepto espacial de la Toscana.

Antonello Da Messina – San Jerónimo en su estudio

Biografía y obra de Antonello Da Messina

A través de sus obras, que contribuyeron sobremanera a la expansión de la cultura flamenca desde Sicilia hasta Venecia, el mesinés consiguió mostrar la síntesis entre la búsqueda de la verdad pictórica de los nórdicos y la de los meridionales.

Elogiado por muchos, despechado por pocos, Antonello da Messina suscitó entre sus contemporáneos una admiración que fue mayor cuanto más lejos estuvo  de su Messina natal.

Es probable que de joven Antonello se trasladase a Nápoles,  formándose en el arte de la pintura entre 1450 y 1456, alrededor del taller de Colantonio, quien fue maestro del pintor mesinés. 

Lo que ha quedado de sus obras confirma la opinión tradicional de que su formación estuvo influida por los Van Eyck o su inmediato sucesor Petrus Christus. 

De ellos aprendió no solamente los secretos de su superior técnica,  sino que heredó también su preferencia por la perspectiva lineal, así como por las formas y las masas piramidales y cónicas. Al término de su relativamente corta carrera, Antonello recibió de Giovanni Bellini mucho más de lo que él aportó a la pintura veneciana. 

Exceptuando la serie de retratis realizados durante un período muy concreto de su producción,  1470/1472-1478, Antonello fue, ante todo, un pintor dedicado al arte religioso.

Iglesias, cofradías,  monasterios, mercaderes, nobles y cónsules le encargaron piezas devocionales destinadas a la piedad pública o privada, en las que el artista representaba los temas que le imponían sus comitentes: madonnas, anunciaciones, crucifixiones, ecce-homos, relatos hagiográficos, etc. El aportaba su arte y, sobre todo, la novedad de la técnica al óleo,  muy poco practicada por sus coetáneos italianos.

En el arte de Antonello da Messina se conjuga la visión objetiva y descriptiva de los flamencos con los intereses geométricos y espaciales de Piero della Francesca

El mesinés se formó en un ambiente, el de la Italia meridional e insular, cruce de influencias del último gótico hispánico -en particular, el de los artistas valencianos-, del gótico provenzal y borgoñón,  con las novedades de los artistas flamencos, las obras de los cuales (Jan Van Eyck, Petrus Christus) eran las más admiradas en la corte napolitana de Alfonso el Magnánimo. 

El Renacimiento toscano, el de Piero della Francesca, renovó el arte de Antonello, pero lo que lo afirmó fue su estancia en Venecia . En la ciudad de la laguna, sobre todo gracias a la influencia que sobre él ejerció Giovanni Bellini,  la pintura de Antonello se volvió más clara y luminosa, alcanzando una síntesis que parece serlo de todo el arte  renacentista.

Pero si bien es cierto que Venecia enseñó a Antonello, no lo es menos que Venecia aprendió de Antonello Da Messina.  El siciliano llevó al norte su arte flamenquizante, que influyó sobremanera en artistas posteriores, difundió los esquemas compositivos de Piero della Francesca,  tan presentes en sus obras, y ayudó a que Giovanni Bellini se desligase de las ataduras que lo unían a la dureza del dibujo heredado de Mantegna.

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