Tríptico del Carro de Heno – El Bosco

Una interesante  introducción al mundo pictórico del Bosco es la que nos ofrece el Tríptico del Carro de heno, del cual hay dos versiones, una en El Escorial y otra en el Museo del Prado.

La mayoría de los estudiosos consideran que la del Prado es la original. Los trípticos del medievo tardío  procedentes de los Países Bajos solían servir como retablo en las iglesias o capillas, lo cual significa que su programa iconográfico era esencialmente religioso.

Tríptico del carro de heno - El Bosco - Pintura Gótica Flamenca
Tríptico del carro de heno – El Bosco – Pintura Gótica Flamenca

Comentario de «El Carro de Heno» de Hieronymus Anthoniszoon

Si examinamos con atención las pinturas del tríptico  del Carro de heno, abierto, no veremos nada que contradiga el carácter cristiano  del mensaje. El panel izquierdo muestra, de arriba abajo, el pecado de los ángeles rebeldes, la creación de Eva, el pecado de Adán y Eva  y su expulsión del Paraíso.  El panel derecho es obviamente una imagen del infierno.

En el panel central vemos un carro de heno, que es arrastrado en dirección  al infierno del panel derecho, mientras una  multitud porfía por coger briznas de heno del carro. Los gobernantes del mundo  -vemos un papa, un emperador alemán,  un rey francés y otros- siguen de cerca sobre sus caballos, y en primer término un monje, unas religiosas y diversas personas de clase baja se entregan a actividades pecaminosas y fraudulentas.

En la parte superior del panel aparece Cristo en una nube, alzando los brazos en un gesto de misericordia  y mostrando los estigmas de sus manos para recordarnos que murió para liberar al mundo del pecado; pero nadie parece hacerle caso, excepto un ángel que está sentado encima del carro.

Detalles del Tríptico abierto

En las pinturas del tríptico abierto, el Bosco ha dado expresión a una línea de pensamiento escatológica : de izquierda a derecha vemos el origen del pecado, su propagación en este mundo y su castigo después de la muerte. 

Con la palabra «heno» se refiere metafóricamente a las vanidades del mundo en general y al comportamiento pecaminoso de la Humanidad en particular. Gentes de todo tipo tiran del heno para significar que las posesiones terrenas «no son más que heno».

Un ejemplo de más peso lo constituye el grupo de hombres y mujeres que cantan y tocan instrumentos de música encima del carro.

En la literatura erótica de la época,  dichas actividades se empleaban como metáforas del acto sexual. Al colocarlas en un contexto religioso, es obvio que el Bosco deseaba comunicar que el deseo sexual y la lujuria son parte esencial de la vanidad humana y reciben demasiada atención de los pecadores; el demonio azul que se une al sensual concierto empleando su larga nariz como instrumento indica que todos irán a parar al infierno.

El Tríptico del Carro de Heno Cerrado

En cuanto a las pinturas exteriores de las puertas del Triptico del Carro de heno,  muestran un buhonero -un vendedor ambulante de poca monta que iba de pueblo en pueblo con la mercancía en un cesto colgado a la espalda- en un paisaje; mira hacia atrás  y lleva en la mano un cayado largo con el que aparta a un perro que gruñe. Estas imágenes también pueden considerarse como ejemplos de alegoría,  un recurso de gran popularidad en la Edad Media tardía.

El perro agresivo que enseña los dientes aparece como símbolo del diablo, el cayado es una metáfora de la fe cristiana que puede emplearse en defensa del demonio, la cesta del buhonero representa los pecados con que carga todo ser humano, y el gesto de mirar hacia atrás  quiere decir que uno se arrepiente de su vida anterior. Eso era lo que el Bosco quería simbolizar con sus buhoneros: el pecador que lamenta sus malas acciones y que se aparta del demonio hacia el fin de su vida.

Ello hace que las pinturas exteriores  del Tríptico del Carro de heno se correspondan a la perfección con las interiores: en contraste con las figuras del panel central, las cuales, cegadas por el ansia de vanidades terrenas, se ven arrastradas al infierno. El buhonero de la parte exterior del tríptico ha sabido comprender el mensaje de Cristo («todo pecador arrepentido será perdonado») y ha enmendado su estilo de vida.

Conclusiones

Después de considerar estos aspectos, uno se pregunta cómo algunos estudiosos pueden haber tachado al Bosco de hereje o haber intentado descifrar sus obras según la alquimia, la astrología o incluso la teoría freudiana. El programa iconográfico del Tríptico del Carro de heno es enteramente diáfano y, como tal, constituye un resumen ideal de las demás obras del Bosco.

El Bosco nunca deja de lanzar advertencias contra la insensatez, el pecado y el demonio, de recomendar la imitación piadosa de Cristo y de ofrecer buenos ejemplos de conducta,  todo ello con el objetivo final de ganar la venturosa morada del cielo después del Juicio Final.