Susana y los Viejos – Artemisia Gentileschi, 1610


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1610, pintura sobre tela, 170 x 121 cms, Kunstammlungen, Pommersfelden.

Susana y los viejos: Comentario y análisis

El tema de la historia de Susana y los viejos fue muy popular entre los artistas, a partir sobre todo del Renacimiento. Entonces empezaron a multiplicarse las representaciones, cada vez más eróticas, del baño de la casta Susana, desplazando a las demás escenas del tema bíblico (el juicio de Daniel o la lapidación de los dos viejos).

Según el relato, dos ancianos, heridos de amor o lascivia por Susana, se introducen sigilosamente en el jardín y, mientras ella está tomando un baño,  la obligan a aceptar sus requerimientos sexuales so pena de levantar falso testimonio. 

Sus gritos ahuyentan a los viejos quienes la acusan, efectivamente, de haber cometido adulterio con un joven bajo un árbol de su jardín. Susana es condenada por ello. Posteriormente, Daniel, interrogando por separado a los dos ancianos, descubre que sus declaraciones se contradicen y, finalmente, inculpados de haber testimoniado falsamente, son lapidados.

Como fuente de la clasicista obra de Artemisia  se suele citar un grabado de Annibale Carracci,  del cual tomó Artemisia, además de la disposición de Susana y los viejos -a la izquierda y derecha de la composicion respectivamente-, la posición de las piernas del cuerpo femenino, y el gesto de uno de los viejos que con su dedo sobre los labios hace enmudecer a la joven. 

Artemisia representa el momento preciso del acoso de los viejos. Su Susana no mira al espectador para solicitar su ayuda, pero, en cambio, con su actitud  consigue una complicidad más efectiva.

Susana parece apresada no sólo por los viejos que se sitúan sobre ella acosándola, sino también por el muro de piedra que, sustituyendo a la frondosidad del jardín o a una balaustrada, se hace más pesado y denso, cerrando, además, la composición horizontalmente.

La elementalidad y la economía figurativa hacen que la obra gane en tensión expresiva huyendo de la banalidad a la que, por lo común, la habían sometido los artistas.

La intensidad dramática de la pintura, la habilidad para representar el desnudo femenino y el conocimiento que Artemisia demuestra tener de la pintura romana del momento, hacen que la «Susana y los viejos» merezca ser considerada entre los grandes logros de la pintora.

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